El miedo es aprendido por condicionamiento respondiente

Publicado: 16 septiembre, 2011 en edumatica
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El punto central de la teoría de Pavlov es el concepto de refuerzo. El refuerzo tiene lugar siempre que el estímulo condicionado es presentado simultáneamente o por lo menos dentro de un intervalo eficaz con el estímulo incondicionado. La repetición del refuerzo es necesaria para el establecimiento, fortalecimiento y continuación de las respuestas condicionadas. Algunos psicólogos creen que el ‘refuerzo de Pavlov es idéntico a la recompensa de Thorndike. Esto no es así porque la recompensa se da después que el organismo ejecuta la respuesta y el refuerzo, se da antes que el organismo ejecute la respuesta.

Por eso, este condicionamiento se llamó respondiente. Y constituye una forma de aprendizaje elemental que se da tanto en animales como en seres humanos, porque ambos tienen reflejos. El aporte de Pavlov fue demostrar que éstos pueden ser modificados por el aprendizaje, lo que antes se creía imposible.

Condicionamiento respondiente:

El condicionamiento respondiente – a veces llamado también condicionamiento clásico – fue desarrollado por pavlov y también implica reflejos. En este tipo de aprendizaje, el estimulo es llamado estímulo incondicional (EI) y la respuesta provocada se llama respuesta incondicionada (RI).

El condicionamiento respondiente implica conseguir que otro estímulo, que previamente no provocaba la RI (respuesta incondicionada), adquiera la capacidad de hacerlo. El estimulo neutro (nuevo) se empareja o asocia con el (EI)  estímulo incondicional. Después de un cierto número de tales emparejamientos, consigue la RI (o una respuesta muy similar ), momento en que el estímulo previamente neutro de denomina Estimulo condicionado (EC)

Podemos ilustrar este proceso con un ejemplo referido a las respuestas emocionales del niño, el aspecto del desarrollo humano en que el condicionamiento respondiente desempeña su mayor papel.

Las respuestas al miedo, por ejemplo, pueden provocarse de forma natural por un cierto numero de estímulos, una muy común es el dolor. Supongamos que un niño experimenta dolor (EI) que provoca miedo (RI) . Los diversos estímulos neutros se asocian con el EI  , porque están emparejados con él y, en consecuencia, se convierten en estímulos condicionados (EC)  para la respuesta del miedo. Después de esto, la visión del dentista o el sonido del torno, por ejemplo, provocará la respuesta de miedo (RI). De igual forma, muchos miedos comunes en la infancia puede ser respuestas aprendidas en lugares u objetos que previamente no provocaban miedo.

Quizá la investigación más famosa llevada a cabo por John B. Watson se refiere al condicionamiento de una respuesta de miedo en un niño de 11 meses llamado Albert B. (Watson y Rayner, 1920). El estudio se diseño para demostrar que el miedo es una respuesta incondicionada que puede ser condicionada fácilmente a una variedad de estímulos comunes.

Si bien Watson aceptó el condicionamiento, creía que dicho condicionamiento solo era parte del proceso del aprendizaje. Esto porque no sólo se aprende a responder a nuevas situaciones, también se aprenden nuevas respuestas. De acuerdo con Watson, para aprender los nuevos hábitos complejos es necesaria la formación de series de reflejos.

Watson creía que los niños temen a los perros, a los dentistas, y similares porque asocian estos objetos o personas con un estimulo incondicionado para el miedo, tal como dolor o fuerte ruido repentino. Para ilustrar este proceso, Watson expuso primero a Albert a una rata blanca de laboratorio domestica, que despertó únicamente un leve interés en el niño. En diversas ocasiones posteriores, Watson presentó la rata a Albert e hizo al mismo tiempo un fuerte ruido (EI) a sus espaldas. El ruido produjo una respuesta de miedo generalizado (RI) en forma de llanto y agitación. En poco tiempo, la sola visión de la rata era suficiente para hacer llorar de miedo a Albert: se había convertido en un estimulo condicionado (EC) en relación con esa respuesta., Watson continuó, y demostró que objetos similares a la rata, como una bola de algodón o una piel blanca provocaban ahora también respuesta de miedo.

Para Watson, llegamos al mundo vació, una “tabula rasa” . Casi todo es aprendido incluso las cosas que pensamos que son instintos,como el miedo. Para probar que el ambiente es mas poderoso que la genética Watson realizó un experimento con un pequeño bebe, el pequeño Albert. Probando que los miedos son aprendidos, no heredados. Watson llama a su teoria “Behaviorismo”

Para ilustrar este proceso adjunto los siguientes videos.

Vídeo similar:

A. Las pruebas de los 11 meses 3 días

1. Una rata blanca fue tomada de una cesta y presentada a Alberto. Tan pronto como la vió, extendió su mano izquierda para alcanzarla. Cuando empezaba a tocar al animal se dio un martillazo sobre la barra que se encontraba un poco atrás de su cabeza. El infante saltó violentamente y se fue de bruces, ocultando su cara en el colchón, pero no lloró.

2. Cuando nuevamente intentó tocar con su mano derecha a la rata, se le dio otro golpe a la barra. El niño volvió a saltar violentamente, cayó hacia adelante y comenzó a lloriquear.

Para no perturbar al niño, las pruebas se suspendieron pero se aplicaron una semana después.

B. Las pruebas de los 11 meses 10 días

1. Sin hacer ruido alguno, la rata fue presentada a Alberto. La miró fijamente, pero no mostró interés por alcanzarla. Se acercó el animal y el pequeño hizo una tentativa por alcanzarla, pero cuando la rata empezó a olisquear su mano izquierda, éste inmediatamente la retiró. Después intentó tocar la cabeza del animal con el dedo índice de su mano izquierda, pero de nuevo la retiró súbitamente antes de llegar a alcanzarla. Así se observó que el apareamiento de las dos estimulaciones, llevada a cabo la semana anterior, no dejó de tener algún efecto.

2. En seguida se hizo otra prueba con unos cubos de madera, con el fin de observar si compartían el condicionamiento que se había producido. Cuando los tuvo a su alcance empezó a cogerlos, a levantarlos, etc. Al volver a practicar las pruebas, los cubos, con mucha frecuencia, sirvieron tanto para aquietar al niño como para probar su estado emocional. Por eso al reanudar los procesos de condicionamiento, se le ocultaron los cubos.

A raíz de aquellas pruebas, Watson señaló que la respuesta condicionada a la rata se había mantenido durante los 5 días en los que no se hizo ninguna prueba. Para’ responder a la pregunta de si se había llevado a cabo alguna transferencia, realizó los siguientes experimentos.

1. Se le mostró un conejo, que se colocó en una forma súbita frente a él, sobre el colchón. Aparecieron de inmediato las respuestas negativas, como el alejarse del animal y el gimoteo que terminó en llanto. Cuando se le acercó el conejo casi hasta el cuerpo, ocultó la cara en el colchón y huyó mientras gritaba. Esta prueba, entonces, resultó de lo más convincente para sus propósitos

2. Después de un corto tiempo, se le dieron los cubos. Jugó con ellos en la misma forma en que lo había hecho antes, aunque cuatro personas que lo observaban hicieron notar que ahora juzgaba de un modo más enérgico. Levantaba los cubos lo más alto que podía sobre su cabeza y los dejaba caer de golpe, con gran fuerza y mucho estrépito.

3. Se le puso adelante un perro, pero no produjo la violenta reacción que provocó el conejo. El niño se encogió a¡”fijar la vista sobre el perro, ya medida que se le fue acercando el animal, intentó ponerse a gatas, aunque en un principio no lloró. Cuando el perro se alejó de su campo de visión, el chico se aquietó; y cuando se le acercó hasta unos cuantos pasos de la cabeza (en ese momento el niño estaba acostado), se observó que Alberto se levantaba rápidamente, dejándose caer, casi de inmediato, sobre el lado opuesto al que se encontraba el animal, al mismo tiempo que apartaba la cabeza, como huyendo del mencionado perro. Después de esto comenzó a llorar.

4. Se le dieron nuevamente los cubos y empezó a jugar con ellos.

5. Cuando se le presentó un saco de piel, irritado, se volteó hacia el lado izquierdo. Cuando se le puso el saco de ese lado, se dió otra vez la vuelta, comenzó a chillar y trató de gatear buscando alejarse.

6. Ante su vista se puso un paquete de algodón, cuya parte final no estaba cubierta por el papel. Al principio se le colocó cerca de los piés, pero el chico lo comenzó a patear tratando de alejar el paquete que,. por lo demás, no tocó en ningún momento con sus manos. Cuando se colocó una dE: sus manos sobre el algodón, la retiró de inmediato, aunque sin reaccionar como lo hizo con los animales o con el saco de piel. Después comenzó a jugar con el papel, evitando tocar el algodón, pero finalmente, bajo el impulso del instinto manipulativo, perdió algo del negativismo que antes había manifestado hacia el algodón.

7. Estimulación simultánea con. la rata y sonido. Hubo sobresalto, caída hacia el lado derecho, ningún llanto.

8. Estimulación simultánea. Cayó hacia el lado derecho apoyándose sobre las manos y con la cabeza hacia el lado contrario al que se encontraba la rata. Tampoco hubo llanto.

9. Estimulación simultánea. Idéntica reacción.

10. De improviso, se presenta solo a la rata. La cara se contrae, hay un lloriqueo, el cuerpo es echado bruscamente hacia la izquierda.

11. Estimulación simultánea. El niño cae inmediatamente hacia el lado derecho, al mismo tiempo que comienza a gimotear.

12. Estimulación simultánea. Hay un violento sobresalto acompañado de llanto, pero no se produce ninguna caída.

13. Se presenta solamente la rata En el momento en que aparece la rata el niño comienza a llorar. Casi simultáneamente se vuelv6 hacia el lado izquierdo, cae sobre este mismo lado, se levanta sobre sus cuatro miembros y comienza a gatear tan rápidamente, se le detiene con dificultad poco antes de que llegue al borde de la mesa.

Para Watson esas pruebas son una muestra convincente del condicionamiento de una reacción de miedo, tal y como hubiera podido ser descrita desde el punto de vista teórico. En las siete estimulaciones simultáneas hubo siempre una reacción completa y es muy probable que, si el sonido utilizado hubiera sido de mayor intensidad o de resonancia más compleja, el número de dichas estimulaciones podría haber sido reducido.

Fuente

Ver Parte II

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